Todo es efímero, nada prevalece, por mucho que corramos, EL TIEMPO NOS GANA, es más rápido, no podemos escapar de su acción. Hay momentos en los que el tiempo parece pararse, otras veces transcurre tan rápido que nuestra palabras y acciones RELAMPAGUEAN.
Sentimos que el tiempo es arena que se escurre de nuestras manos. Queremos atraparlo pero escapa de nuestro cierre, deslizándose de nuestras palmas.
Al igual que el aire, el tiempo existe, lo sabemos e intentamos secuestrarlo para obligarlo a retroceder o pararse. Sin embargo, no podemos atraparlo, escapa de nuestro control, marcha hacia el futuro aunque miremos al pasado.
Hay ocasiones en las que deseas que el tiempo corra, que vaya hacia delante sin parar en el presente para escapar del pasado. Otras quieres que se pare para siempre para vivir siempre ese momento, para no perderlo. Y otras te gustaría volver al pasado para cambiar palabras o acciones; o simplemente para revivir aquel mágico momento. Pero por más relojes que rompas, por más que adelantes o atrases las agujas del reloj, el tiempo sigue adelante a su ritmo, sin cambiarlo, y no puedes evitarlo.
El tiempo existe y siempre existirá, siempre irá a una misma velocidad, aunque haya veces en las que nos parece que cambia. Los segundos siguen contando y tu vida siempre seguirá adelante. No podemos cambiar el pasado, ni escapar de él. Nosotros somos fuertes y podemos superar todo, excepto el TIEMPO que es nuestra única barrera, algo inmutable que no podemos evitar. Por eso, debemos disfrutar de cada momento y no volver a momentos dolorosos.
Vivimos en el presente, mirando hacia el futuro.