domingo, 7 de agosto de 2011

LLUVIA DE RENOVACIÓN

Camina sola bajo el cielo azul de verano con una esperanza rota. Acelera el paso hacia ninguna parte con la tormenta que se desata en su interior. Tiene fuerza, pero no la suficiente para aguantar las lágrimas que se acumulan en sus ojos. Nubes grisáceas pueblan el cielo dando aviso de una tormenta inminente. La calle se vacía y queda ella sola caminando, aguardando a que se desate el temporal para poder expresar sus sentimientos, aquellos que guarda con todas sus fuerzas, pero que empiezan a emerger a la superficie. Siente que una gota resbala por su mejilla, mira al cielo esperando ver la cortina de agua. Pero la tormenta de su interior se ha desatado antes que el temporal y ya no puede evitarlo. Una lágrima cae sobre otra, resbalan por su rostro dejando un camino de dolor y tristeza. Su mirada se nubla y no sabe hacia dónde se dirige, ni que ojos la siguen.

Cada vez está más húmeda, el agua de las nubes comienza a precipitar; y a ella no le importa, se deja llevar por el viento y la lluvia. Se abandona y se siente liberada del dolor. Corre veloz hacia ningún lugar, dejándose llevar por sus sentimientos. La lluvia la baña y la purifica, le da fuerzas para seguir, para no rendirse. Se siente por fin en paz y piensa en que después de la tormenta siempre sale el sol, también vale para ella. Ahora vuelve a sentirse esperanzada. Por ello grita mirando hacia el cielo, sin importar quién la escuche o la vea, sin importar lo que la gente pueda pensar: “Deja que la lluvia borre todo rastro de dolor y dibuje una sonrisa”.




Mañana será un nuevo día para ella, será un día mejor. 
Un día en el que volverá a sonreír.

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