Se siente desolada, ella arriesgó pero no lo suficiente, en el último momento le pudo el miedo. Y ahora todo se ha estropeado por su culpa, porque quiso protegerse, pero de nada le sirvió. Puede que sea un adiós definitivo o tan solo temporal, solo el tiempo y él se lo harán saber. Y ahora ella espera y cada segundo es una puñalada, las lágrimas terminan naciendo y la tristeza la puede. Puede que sean los últimos besos que compartirán. Y la incertidumbre y la posibilidad de ello son como hielo clavado en su espalda. Un dolor inevitable que no sabe si podrá soportar y que quiere ocultar. Cara al mundo sonreirá ocultando su tristeza, sonrisas falsas que parecen verdaderas a ojos de los demás. Sin embargo, en la soledad de su casa, de su habitación, se desata el VENDAVAL DE EMOCIONES.

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