Hoy todo se ha tornado confuso, su mundo ha cambiado, ha dado un giro de 360 grados. Pensó, bueno da igual lo que pensó ella, porque ya no entiende nada y supone que se equivocó en todo. Se dejó llevar por las ilusiones y comenzó a construir castillos de cristal tan frágiles que se derrumbaron al poco tiempo. Ya no está segura de nada, no sabe si intentarlo u olvidar. No sabe si ser valiente y seguir adelante para descubrirlo aunque la dañen por el camino. O acobardarse, dejar todo esto y volver atrás. Tiene miedo de equivocarse, pero si no es valiente nunca sabrá si es una equivocación o si podría haber acertado. Ella duda sobre el siguiente paso, hacia delante o hacia atrás. Está indecisa y todavía le falta una cosa más para elegir que hacer, para darle fuerzas para seguir o quitárselas de golpe. De momento ella sigue barajando las posibilidades, haciendo su lista de pros y contras, listas que no sirven de nada, porque sabe lo que quiere, lo sigue teniendo claro. Pero le falta la fuerza, el coraje y la valentía de seguir lo que dictamina su corazón. No quiere salir dañada, pero en toda guerra hay heridos y en el amor es todavía más complicado. Que no se reduce a un deshojar de margaritas, a pétalos blancos en la hierba robados de su flor. Todo ello es más complejo y puede ser más doloroso que una herida de guerra. Ahora duda sobre él, sobre ella. Duda de todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario