jueves, 20 de febrero de 2014

·Prólogo

Oscuridad. Abre los ojos deslizando las tinieblas.

Se despierta tiritando por la evaporación de su sudor. Ha vuelto a soñar con unos ojos inescrutables que la observan. La aterran y a la vez, la fascinan. Azul, sobre gris y negro. Un destello de vida en el abismo de su mirada.

Demasiada cansada para descifrar el significado de sus sueños, se envuelve en la seda de sus sábanas; y el sueño toca sus párpados.

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