martes, 4 de febrero de 2014

LA MEDICINA PERFECTA


Te prescribo risas contra la desesperanza, 
felicidad en pequeñas, 
y constantes dosis.

Sonríeme y ríe conmigo. 
Coge aire y llénate de vida, 
intercámbialo por las penas; 
expulsa los pensamientos que te torturan
y los males que te aquejan.

Repítelo, una y otra vez, 
hasta que te quedes sin respiración.
Y de nuevo, comienza.

Saborea las lágrimas
que brotaron 
con la explosión de alegría;
deleitate de la melodía
de nuestra hilaridad.

Por encima del ruido,
el estruendo de las carcajadas
silencia la sala.

Solo quedan nuestras risas 
acompañadas, por una visión de 
medias lunas y estrellas.

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