Te prescribo risas contra la desesperanza,
felicidad en pequeñas,
y constantes dosis.
Sonríeme y ríe conmigo.
Coge aire y llénate de vida,
intercámbialo por las penas;
expulsa los pensamientos que te torturan
y los males que te aquejan.
Repítelo, una y otra vez,
hasta que te quedes sin respiración.
Y de nuevo, comienza.
Saborea las lágrimas
que brotaron
con la explosión de alegría;
deleitate de la melodía
de nuestra hilaridad.
Por encima del ruido,
el estruendo de las carcajadas
silencia la sala.
Solo quedan nuestras risas
acompañadas, por una visión de
medias lunas y estrellas.
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