Oscuridad. Abre los ojos deslizando las tinieblas.
Se despierta tiritando por la evaporación de su sudor. Ha vuelto a soñar con unos ojos inescrutables que la observan. La aterran y a la vez, la fascinan. Azul, sobre gris y negro. Un destello de vida en el abismo de su mirada.
Demasiada cansada para descifrar el significado de sus sueños, se envuelve en la seda de sus sábanas; y el sueño toca sus párpados.